Vitivinicultura

El vino nace en el viñedo

El vino cobra vida en el viñedo, para luego acompañarlo a través del proceso de bodega con una mínima intervención. Creemos en la singularidad del terruño de Agrelo donde se encuentran nuestros tres viñedos, desde allí producimos el 100% de vinos de viñedo único y varietales, para mostrar las características intrínsecas de cada uno.

Tres viñedos distintos cultivados de manera sustentable producen taninos carnosos y una precisa acidez para brindarnos vinos equilibrados que requieren poca o mínima intervención en bodega. Nuestro lema es “el vino se hace en el viñedo” y el terroir de Agrelo es esencial para alcanzar este objetivo. Los diferentes microclimas, tipos de suelo y prácticas de viñedo en cada una de nuestras propiedades definen la línea a la que se destinará la fruta.

Las propuestas de Malbec, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon y Bonarda, son elaboradas como vinos 100% varietales por los enólogos Héctor y Pablo Durrigutti, quien representa el terroir de Agrelo en cada una de las propuestas. Los vinos se vinifican utilizando únicamente levaduras autóctonas sin clarificar, sin filtrar y sin estabilizar en frío.

 

Terruño

Agrelo es tierra noble y fértil para el desarrollo de nuestras plantas. Ubicada a 33º sur, a 1000 msnm es custodiada por la imponente Cordillera de los Andes, que le regala su vista y su agua a estas tierras. Suelo franco arcilloso a franco arenoso-limoso (bajos en materia orgánica y con partículas rocosas) provienen de la colosal cordillera, dejando un suelo que permite que el agua drene profundamente en las raíces de los viñedos.

Un cielo azul claro y una fuerte radiación solar se hermanan con una marcada amplitud térmica, que permite que las uvas alcancen una excelente concentración de taninos, responsables de la estructura del vino. Con una media de 200 mililitros de precipitación al año, las plantas dependen del deshielo mineral para la hidratación.

 

Natural y apacible

Confiamos en las prácticas naturales que vieron nacer los viñedos, sembrando una mezcla de pastos entre hileras, permitiéndonos desarrollar el crecimiento de microorganismos y bacterias que mejoran no solo el paso del agua por el suelo, sino también su fertilidad. Aparte del sistema tradicional de riego por inundación -que practicamos en nuestros viñedos más antiguos-, hemos educado a nuestras viñas más jóvenes hacia el riego por goteo, conservando alrededor del 70% del agua que, de otro modo, se evaporaría.

Nuestra práctica sustentable es tradición, es cultura que hemos sabido sostener con el respeto hacia quienes vienen acompañando nuestras fincas desde el principio. Esas prácticas, esas familias y esas manos son las que Guillermo García Lamadrid supo respetar y poner en valor en cada decisión que nos llevó a redescubrir Agrelo, a mirarlo como un espacio susceptible de ser reinventado. Ese es nuestro desafío, nuestro propósito.

Agrelo tiene un clima singular y una excelente exposición solar, debido a su altura entre los 900 y los 1000 metros sobre el nivel del mar, donde los racimos maduran lentamente hasta alcanzar la plenitud gracias a este fresco microclima. Seco, con inviernos fríos y veranos muy cálidos, suelos aluvionales, profundos, franco arenosos y arcillo-limosos, permiten a las raíces de las vides explorar el terreno y conservar siempre húmedas sus puntas.

Su marcada amplitud térmica permite que las uvas alcancen una excelente concentración de taninos, responsables de dotar de estructura al vino. Una calidad diferencial relacionada directamente con el terruño y su buena insolación en una zona de buena pendiente, que favorece los drenajes.

Los Malbec son en general voluminosos y de sabores intensos, paladar jugoso con final firme y con una profunda expresión frutal, con ciruelas negras frescas y violetas como protagonistas. Una definición casi de manual que lleva a muchos a denominar a Agrelo como la “cuna del Malbec argentino”.

Los Cabernet Sauvignon, por su parte, resultan en vinos amplios y envolventes, pero a la vez vivaces, mientras que en nariz despliegan aromas característicos que recuerdan al cassis, las moras, las bayas negras y las especias.

Es el terruño quien nos forma día a día, quien nos ilustra y nos convierte en especialistas de Agrelo. Sobre estos suelos arcillosos de frío intenso y viñedos centenarios logramos crear vinos de calidad internacional, confiados en la cultura originaria que irradian quienes hicieron de Agrelo la verdadera cuna del vino.