“A medida que avanzamos, cada paso es como una puerta que se abre en búsqueda de nuestros sueños, placeres y ambiciones. Somos las puertas que abrimos y, también, las que dejamos cerradas: las tentaciones, la soberbia, el egoísmo. Detrás de cada puerta de nuestro espíritu se encierra una meta, un objetivo y, parados frente a su umbral, nos dejamos seducir por el resplandor que emana y nos subyuga. En cada botella de Lamadrid abrimos una puerta y descubrimos un mundo de experiencias y sensaciones que sólo cada uno puede explicar. La magia, el hechizo, el encanto. La boca se llena de vino y el alma de emoción. En cada botella abrimos un momento único, irrepetible como cada momento y como cada vino. Lamadrid es un homenaje a mi madre, la que me abrió la puerta a la vida, pero también, una oportunidad para abrir mis alas y, simplemente, disfrutar.”